Solidaridad con todas las fuerzas democráticas de Siria: abajo Erdogan y al-Sharaa

Declaración del Comité Internacional de la FAU

Declaración del Comité Internacional de la FAU

Desde la caída de Bashar al-Assad, Siria no ha encontrado la paz. Tras las grandes esperanzas de un cambio democrático en Siria, el país se ha sumido de nuevo en la violencia y la opresión en los últimos días y semanas, ahora a manos del antiguo combatiente de Al Qaeda Ahmed al-Sharaa, cortejado y financiado también en Alemania. Hacemos un llamamiento a todxs lxs trabajadorxs solidarixs de Alemania para que salgan a la calle juntxs en defensa de la administración autónoma del noreste de Siria y de todas las demás fuerzas democráticas de la oposición siria, y en contra de la política exterior cada vez más agresiva de los países de la OTAN.2.png 

La mundialmente famosa ciudad de Kobanê se ve hoy de nuevo rodeada por combatientes islamistas, sin suministro de electricidad ni agua potable. En 2014, los combatientes del Gobierno autónomo del noreste de Siria resistieron aquí al llamado Estado Islámico, lo que supuso el inicio de su fin. Aclamados entonces por el mundo, lxs habitantes de Kobanê se encuentran hoy abandonadxs a su suerte, mientras el mundo mira hacia otro lado. Lo mismo ocurre con cristianxs, drusxs y alevis y, sobre todo, con la oposición feminista y democrática del país. El nuevo régimen islamista se consolida y entierra la esperanza de sumarse a los cambios democráticos de Siria de 2011.

El mundo occidental guarda silencio al respecto. Las milicias islamistas del nuevo Gobierno, que vuelven a invadir los territorios kurdos violando y decapitando, han sido entrenadas, armadas y financiadas en muchos casos por Turquía, país miembro de la OTAN. La propia Turquía también ha atacado repetidamente al Gobierno autónomo, a menudo con la ayuda de armas alemanas como el tanque Leopard II, y ha asesinado a miles de personas.

Nuestros pensamientos, nuestras lágrimas y nuestra ira están con las muchas personas que actualmente siguen luchando en Siria por los derechos de las mujeres, por un mínimo de democracia, por los derechos humanos y por la mera supervivencia. Muchos miembros de nuestra Internacional Sindical han estado allí en los últimos años, como médicos y ayudantes. Algunos se quedaron allí, alcanzados por las balas del autoproclamado Estado Islámico o por las bombas de Turquía, país miembro de la OTAN.

El 5 de enero se celebró en París una reunión entre representantes del llamado Gobierno de transición, Turquía, Israel y países occidentales. El objetivo: llegar a un acuerdo sobre la división de Siria. Israel podría ocupar las zonas del sur y Turquía tendría influencia en las zonas del norte. Después de que la coalición liderada por Estados Unidos apoyara a los kurdos en la lucha contra el Estado Islámico a partir de 2014, ahora abandona toda cooperación y deja a su suerte a las zonas autónomas, que no solo han derrotado al Estado Islámico con grandes pérdidas, sino que desde entonces mantienen a raya el peligro real de su resurgimiento.

Siria es un ejemplo más de que los «valores occidentales» no son más que mentiras y propaganda bélica. La defensa de la democracia termina, a más tardar, en la ciudadanía y las fronteras exteriores. O, como Friedrich Merz citó recientemente en Davos al presidente canadiense Mark Carney: «No debemos confiar en el poder de nuestros valores, debemos reconocer el valor de nuestro poder». En Estados Unidos, el autócrata Trump también está utilizando medios de ocupación militar, asesinatos selectivos y deportaciones masivas en el interior del país. En Turquía, país miembro de la OTAN, esto es la norma desde hace más de 20 años. Después de que «Occidente» armara a las milicias islamistas durante la Guerra Fría para doblegar a la Unión Soviética en Afganistán, asfixió a toda la región en una lucha sangrienta contra el islamismo para hoy volver a islamizarla.
A los países occidentales nunca les ha importado la democracia, ni los derechos de las mujeres o las minorías. Occidente no tiene valores, salvo uno: allanar el camino para el capital a base de bombardeos. Cuando apoya a las democracias, es por casualidad. Aunque los jefes de Estado se pavoneen comparando su sistema con el de China, tras las atrocidades del 7 de octubre de 2023 o la invasión de Ucrania por parte del dictador ruso, no tienen moral ni convicciones, solo cálculos de poder político. Cuando los enemigos de la OTAN invaden un país, se trata de una guerra de agresión contraria al derecho internacional; cuando la OTAN invade, se trata de intereses legítimos de seguridad. Cuando los enemigos de Israel asesinan y violan, eso justifica uno de los mayores genocidios del siglo XXI; cuando los amigos de Turquía violan y asesinan, enviamos millones de euros, tanques y municiones.

No se trata de si el autogobierno autónomo es una democracia perfecta. Basta con que allí haya personas que luchan por la democracia, los derechos de las mujeres y la ecología, y que llevan 15 años arriesgando sus vidas a diario por ello. Y cuando les llamamos a la protesta, sabemos que la protesta por sí sola no cambia nada. Tenemos que organizarnos, para poder bloquear y sabotear la maquinaria bélica. Debemos impedir que se obtengan beneficios a costa de los cadáveres de nuestrxs amigxs y compañerxs. Pero si ni siquiera nos indignamos, si ni siquiera protestamos, si ya no salimos a la calle a decir «¡No!» al silencio de los medios de comunicación y a las mentiras de los políticos, entonces ya hemos perdido. Y lo hemos perdido todxs.

¡Abajo todos los tiranos, Jin, Jiyan, Azadî!

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