News - 27.02.10
von fauffm35
Antes de la ilegalización
Resumen del conflicto Babylon antes de la ilegalización de la FAU de Berlín
El cine Babylon, localizado en el distrito Mitte de Berlín, cuenta con una tradición cinematográfica de más de 80 años. Se encuentra en un edificio histórico protegido y su programa de películas de autor le garantiza el éxito en una ciudad moderna como Berlín. Desafortunadamente esto no se ha traducido en unas condiciones laborales dignas. Con pocas perspectivas de que las cosas mejorasen, sus trabajadores decidieron tomar cartas en el asunto.
Estaban hartos de los míseros sueldos (5,50-8,00 euros/hora), de despidos arbitrarios, de no recibir pluses de nocturnidad y fines de semana, etc., es decir, de trabajar en unas condiciones totalmente precarias. De hecho, el propio director del cine admitió que los salarios estaban apenas por encima del nivel de vida en Alemania. Dichas condiciones laborales eran especialmente escandalosas en un cine muy conocido por la proyección de películas izquierdistas y sociales, y que, además, recibe subvenciones anuales de cientos de miles de euros del Senado de Berlín.
Para tratar de conseguir mejoras, unos cuantos trabajadores decidieron organizarse en la Freie ArbeiterInnen-Union (FAU; Unión de Trabajadores Libres) en enero de 2009. Se acercaron a la FAU porque ésta es fiel a sus principios de base y porque uno de sus compañeros ya había conseguido ayuda en ella.
Tras un agitado comienzo y el despido de uno de sus afiliados, la FAU de Berlín presentó a la Neue Babylon Berlin GmbH una propuesta de convenio colectivo el 6 de junio de 2009. El convenio fue preparado por un grupo de trabajadores de Babylon y afiliados de la FAU. Fue ratificado por una aplastante mayoría de los empleados en una asamblea de la plantilla. Los directores del cine dejaron pasar la fecha límite para negociar con la FAU. Justificaron su rechazo argumentando que no estaban en disponibilidad de contactar con la FAU, porque ésta no estaba cualificada para negociar convenios.
También dijeron a sus empleados que no negociarían con la FAU puesto que dicha organización estaba siendo vigilada por la Bundesamt für Verfassungsschutz (Oficina Federal de Protección de la Constitución), una agencia nacional de inteligencia. Las razones por las que la Verfassungsschutz considera que la FAU es anticonstitucional se deben a su apoyo a las protestas contra el G8 y a que se organiza según los principios anarcosindicalistas. El hecho de que Die Linke (La Izquierda), uno de los partidos de la coalición gobernante en el Senado berlinés, también esté siendo vigilado por la Verfassungsschutz no parece molestar a los directores cuando aceptan las subvenciones del Gobierno cada año. Tampoco parece molestarles el hecho de que organizaciones como el Partido Comunista Alemán y Cuba Sí (iniciativa solidaria germano-cubana), también vigiladas por la Verfassungsschutz, usen Babylon para sus actos.
Por otra parte, los directores les pidieron a los trabajadores que no hiciesen nada que pudiese perjudicar al negocio ni que reclamasen derechos porque costaría mucho dinero. Sin embargo, no estuvieron dispuestos a compartir información alguna sobre la gestión económica como exige la Ley Constitucional del Trabajo Alemana. Puede que se negasen porque habían gastado muchísimo dinero para pagarles a los abogados en las causas contra sus empleados y la FAU.
El 16 de junio, la FAU de Berlín anunció que iniciaban un conflicto laboral en el cine para obligar a la directiva a negociar. Una de las principales acciones fue el reparto de panfletos en la entrada del cine para informar a los transeúntes y clientes sobre el conflicto laboral. A lo largo del verano, militantes de la FAU hicieron acto de presencia, pero no solamente en la entrada del cine Babylon. Otra compañía, a cargo también de los directores de Babylon, Kino und Konzerte GmbH (K&K), obtuvo un lucrativo contrato para poner un cine y radioteatro al aire libre en Berlín. Para disgusto de los jefes, los afiliados de la FAU también repartieron panfletos en sendas localidades durante el cine al aire libre para informar al público de los nexos entre K&K y Babylon así como del conflicto laboral.
El 25 de junio, se llevó a cabo un piquete informativo enfrente del cine, donde hizo su entrada la mascota del conflicto “Baby-Lohn”, un osito de peluche que gana sueldos de bebé (“Lohn” es sueldo en alemán) y resalta el hecho de que en muchos trabajos en Bear-lin (juego de palabras con Berlín y “Bear” que es oso en inglés), especialmente en el sector cultural, se pagan sueldos minúsculos.
En julio, puesto que los directores no daban muestra de querer sentarse a negociar, la FAU subió la apuesta llamando al boicot a Babylon. Se invitó a la gente a mostrar su solidaridad con los trabajadores no entrando en el cine Babylon hasta que la directiva acordase negociar. Enlaces en Internet, pósters, octavillas, blogs, chapas, camisetas, pegatinas y muchos artículos en los periódicos locales, todo ello atrajo la atención del público al boicot y al conflicto laboral, de modo que pareció que la directiva iba a reaccionar. Al menos dieron señales de estar debilitándose. Uno de los directores se ganó el apelativo de “la Margaret Thatcher de la Plaza Rosa Luxemburgo” por sus payasadas neoconservadoras: llamó a la policía para que echase del cine a la gente que llevaba camisetas Baby-Lohn, les arrebató octavillas de las manos a los clientes y a menudo se le vio rayar y arrancar pegatinas y pósters de las farolas a altas horas de la noche.
A la refriega se unieron otros grupos organizando piquetes enfrente de Babylon. La FelS (Iniciativa por una Corriente de Izquierda) proyectó películas en dos ocasiones: una vez para apoyar el boicot, proporcionando un programa alternativo audiovisual, y la otra para protestar contra Expo Colombia, la cual alquiló Babylon como una de sus sedes. Que se le brinde un espacio en Babylon a Expo Colombia, un foro para atraer negocios a un país donde cientos de sindicalistas han sido asesinados en los últimos años, es muy ilustrativo de un cine que se vende como de izquierda.
“Solidaridad con Emmely” es un grupo de apoyo a la cajera Emmely, despedida tras ser acusada de llevarse vales del reciclaje de botellas por valor de 1,30 euros; es muy probable que la verdadera razón haya sido el haber organizado una huelga en el supermercado. Esta plataforma está intentando que se promulgue una ley que impida que la patronal pueda despedir a trabajadores tachados de ladronzuelos sin prueba alguna. “Solidaridad con Emmely” organizó una concentración en Babylon, cuyos jefes tampoco se han andado con chiquitas a la hora de despedir a sindicalistas, para denunciar el conflicto de Emmely así como el de la plantilla de Babylon.
La lucha dio un nuevo giro con la entrada del sindicato más grande de Alemania, Verdi (Sindicato Unido de Servicios), y del partido Die Linke. Este último proviene de la fusión de los socialdemócratas escindidos de la WASG (Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social) y el PDS (Partido Socialdemócrata Alemán), cuyas raíces se encuentran en el SED (Partido Socialista Unificado de Alemania), que era el partido gobernante de la Alemania del Este. La FAU ya había criticado a Die Linke por el dinero que recibe Babylon del gobierno de Berlín y porque este partido tolera salarios entre 5 y 8 euros/hora en un cine en el que tiene influencia, al tiempo que pide un salario mínimo de 10 euros/hora.
A principios de septiembre de 2009, Verdi se metió de lleno en el conflicto al anunciar que iba a luchar por un convenio colectivo en el cine. En enero de 2009, los afiliados de Verdi en el cine habían pedido a su sindicato que tomara cartas en el asunto, pero los representantes sindicales no hicieron nada al respecto. Por ello, los motivos de Verdi no estaban del todo claros. El secretario sindical Andreas Köhn afirmó que había actuado por la solicitud de un afiliado dos meses antes (julio de 2009), mientras que Die Linke afirmaba haber pedido a Verdi que lo hiciese. Lo cierto es que Verdi entró en la negociación colectiva a pesar de contar con un solo afiliado en el cine y sin consultarlo con la FAU. Tras este anuncio, hubo contactos entre el secretario general de la FAU de Berlín y Andreas Köhn, pero el representante de Verdi sólo hizo una vaga promesa de pedir a la directiva del cine la participación de la FAU en las negociaciones, lo que obviamente rechazaría.
Dos días antes de las elecciones generales alemanas, el 25 de septiembre, Die Linke organizó un acto en Babylon. La FAU no dejó pasar esta oportunidad para hacer hincapié en el comportamiento de los directores del cine y el desconocimiento del partido. La FAU se presentó en el cine con pancartas, banderas y panfletos, y para su sorpresa ya había afiliados de Die Linke repartiendo octavillas que tachaban a la FAU de oportunista. El panfleto también decía que Die Linke tenía la situación bajo control pues había pedido a Verdi que negociase con Babylon. La directiva del cine aprovechó esta protesta para llevar a la FAU a los tribunales, alegando que la FAU no tenía derecho a pedir el boicot.
El juicio, que tuvo lugar el 7 de octubre, se saldó con una prohibición judicial del boicot. El juez afirmó que la FAU no estaba cualificada para negociar convenios. En Alemania un sindicato no puede desarrollar su actividad sindical si previamente no se ha probado su capacidad para negociar convenios colectivos. Ante la pregunta de cómo se suponía que la FAU iba a negociar su primer convenio sin llevar a cabo una acción sindical para obligar a la empresa a sentarse a negociar y aceptar sus reivindicaciones, el juez permaneció mudo. La FAU recurrió la sentencia.
En diciembre de 2009, Andreas Köhn firmó un convenio con Babylon. Los sueldos recogidos en el convenio eran mucho más bajos que los que pedía la FAU. Sin embargo, los salarios de unos cuantos trabajadores se incrementaban en un 30%. En cualquier caso, la paga está muy por debajo de los convenios que tiene Verdi en otros cines, los cuales también incluyen pluses de nocturnidad, fines de semanas y vacaciones, entre otras cosas. Köhn había prometido antes de iniciar las negociaciones que no aceptaría sueldos por debajo de los que están recogidos en los convenios estándares de Verdi. Ni siquiera los trabajadores tuvieron la última palabra en la firma del convenio, tal y como les había prometido Köhn.
A pesar de todo, la FAU sigue contando con una importante presencia en el cine y la mayoría de los trabajadores apoyan sus acciones. Obviamente los empleados y la FAU no han abandonado la pelea y seguirán luchando hasta que se consigan salarios dignos y una estabilidad laboral.
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